𝐗𝐈𝐈𝐈 𝐉𝐨𝐫𝐧𝐚𝐝𝐚𝐬 𝐀𝐜𝐚𝐝é𝐦𝐢𝐜𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐌𝐚𝐲𝐨𝐫 𝐑𝐞𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐥 𝐂𝐢𝐬𝐧𝐞

Durante los días 22 y 23 de febrero, en el auditorio del Seminario Mayor Reina de El Cisne,  a partir de las 14h30 se llevan a cabo la décima tercera emisión de las jornadas académicas con el tema Jornadas Académicas 2022, bajo el lema: Los...

𝐋𝐚 𝐃𝐢ó𝐜𝐞𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐣𝐚 𝐯𝐢𝐯𝐢ó 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐦𝐚ñ𝐚𝐧𝐚 𝐥𝐚 𝐉𝐨𝐫𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 "𝐀𝐮𝐫𝐨𝐫𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐝𝐚"

El Departamento de Familia de la Diócesis de Loja y el Consejo Ecuatoriano de Laicos Católicos de esta ciudad, organizaron esta jornada con el propósito de orar para que “Dios ilumine a los asambleístas y puedan tomar una decisión acorde a sus...

𝐂𝐨𝐧 𝐄𝐮𝐜𝐚𝐫𝐢𝐬𝐭í𝐚, 𝐡𝐨𝐲 𝐬𝐞 𝐜𝐞𝐥𝐞𝐛𝐫ó 𝐥𝐚 𝐗𝐗𝐗 𝐉𝐨𝐫𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐧𝐟𝐞𝐫𝐦𝐨𝐬

Como cada año el 11 de febrero se celebra la Jornada Mundial del Enfermo por eso, esta mañana en los exteriores del Hospital Isidoro Ayora, se llevó a cabo la Eucaristía de Unción de  los enfermos, presidida por el Obispo de Loja, Monseñor Walter...

𝐃𝐢ó𝐜𝐞𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞 𝐋𝐨𝐣𝐚 𝐬𝐞 𝐩𝐫𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫 𝐚 𝐩𝐥𝐞𝐧𝐢𝐭𝐮𝐝 𝐥𝐚 𝐅𝐢𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐇𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨 𝐌𝐢𝐠𝐮𝐞𝐥

La Diócesis de Loja, celebra la Fiesta del Santo Hermano Miguel (9 de febrero), Santo ecuatoriano y quien hizo parte de la Comunidad del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Para tal fin, desde el día de ayer se realiza la novena...
 

 Santa Rita de Casia no tuvo una vida fácil, fue una hija obediente y esposa fiel, pero era maltratada por su esposo y vio morir a sus hijos; sin embargo, gracias a su amor a Jesús logró la conversión del marido y ahora es conocida como la “santa de lo imposible” y Patrona de los necesitados. Su fiesta se celebra el 22 de mayo.

Santa Rita nació en 1381 en Italia en una época de conquistas, rebeliones y corrupción. Ella y sus padres fueron analfabetos, pero Dios le concedió a la Santa la gracia de leer. Quiso ser religiosa, pero sus padres le escogieron un esposo y ella aceptó obediente.

 

Su esposo tenía malas juntas, era bebedor, mujeriego y la golpeaba, pero Santa Rita se mantuvo fiel y en oración. Tuvieron dos gemelos que tenían el mismo temperamento del papá. Tras 20 años de casados el esposo se convirtió, Rita lo perdonó y juntos se acercaron más a la vida de fe. Un día él no llegó a casa y lo encontraron asesinado.

Los hijos juraron vengar la muerte de su padre y la pena de Santa Rita aumentó más. Ni sus súplicas los hacían desistir. La afligida mamá rogó al Señor que salvara a sus hijos y que tomara sus vidas antes de que se condenaran con un pecado mortal. Así ambos padecieron una terrible enfermedad y antes de morir perdonaron a los asesinos.

Más adelante, Santa Rita quiso ingresar con las hermanas agustinas pero no fue fácil porque había estado casada y por la sombría muerte de su esposo. Ella se puso en oración y cierta noche oyó que la llamaban tres veces por su nombre. Abrió la puerta y se encontró con San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista, de quien ella era muy devota.

Ellos le pidieron que los siga y después de recorrer las calles sintió que la elevaban en el aire y la empujaban suavemente hacia Casia hasta encontrarse arriba del Monasterio de Santa María Magdalena. Allí cayó en éxtasis y cuando volvió en sí estaba dentro del Monasterio y las monjas agustinas no pudieron negarle más el ingreso a la comunidad.

Hizo su profesión religiosa ese mismo año (1417) y fue puesta a prueba con duras pruebas por las superioras. Santa Rita recibió los estigmas y las marcas de la corona de espinas en la cabeza. A diferencia de otros santos con este don, las llagas en ella olían a podrido y tuvo que vivir aislada durante muchos años.

Después de una grave y dolorosa enfermedad partió a la Casa del Padre en 1457. La herida de espina en su frente desapareció y en su lugar quedó una mancha roja como un rubí que tenía deliciosa fragancia. Su cuerpo permanece incorrupto.  

 

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